Complejo Arqueológico de Paukar Cancha
La Leyenda del Apu Paukar "El Dios de la Abundancia"
Entre los Andes y la Ceja de Selva del Perú, existió un majestuoso cóndor que realizaba su esplendido vuelo sobre los cielos de Huchuy Qosqo, posándose en aquellas enormes montañas para espiar a la princesa Chaska Qoullur, hija del inka Wiracocha.
Este cóndor, estaba enamorado de aquella hermosa princesa y para poder conquistarla, a la luz de la luna llena, consiguió el poder de convertirse en hombre.
Un día el cóndor, convertido en hombre, se manifestó con su precioso traje de plumas que le adornaban la cabeza, la espalda, los hombros y los brazos, lo cual encantó y llenó de asombro al Inka.
El Inka Wiracocha, al conocer los deseos y poderes que poseía este mítico personaje, decidió pedirle consejos sobre el futuro y así poder expandir su pueblo, ofreciéndole a cambio a su hija como esposa.
El ser legendario, mitad hombre y mitad cóndor, con mucho agrado y felicidad acepto la propuesta y pronosticó que el pueblo del Inka seria próspero y que se extendería plenamente en todo el valle del Willcamayu y que gozaría de abundante producción.
El inka, al escuchar los buenos augurios que le propició el hombre cóndor, gustosamente le entrego a su hija, pero la princesa no aceptó ser esposa del cóndor debido a las notables diferencias que poseían cada uno.
El hombre cóndor, lleno de tristeza y de dolor, regreso volando a su lugar de origen; a donde el Inka, con su séquito y su hija arrepentida, lo fueron a buscar; encontrándolo por la mañana entre las rocas, tratando de volver a volar.
El hombre cóndor, por el desengaño sufrido, ya no pudo volver a volar jamás, y en ese momento, fue cuando se convirtió en una montaña gigante de piedra, mientras que la princesa se convirtió en una estrella.
El Inka conmovido, al ver lo acontecido, mandó a construir un santuario en aquel lugar, rodeado de imponentes nevados, ríos y montañas para rendir homenaje a la princesa y a los vaticinios pre dichos por el hombre cóndor, expandiendo de esta manera su pueblo. Posteriormente, este lugar, poco a poco se fue poblando, convirtiéndose en un sitio importante de producción agraria y artesanal, y sobre todo, un lugar de culto a los dioses y a la abundancia, conocido hoy como Paukar Cancha.
Es así que hoy, existe una montaña con el perfil del rostro de un hombre legendario, mirando hacia el Este, desde donde cada anochecer se ve una hermosa estrella.
La montaña con el perfil del rostro de un hombre legendario, es apreciable desde un vano o puerta del segundo nivel del templo principal de la construcción, dentro del recinto de Paukar Cancha.
Gabriel Martínez Aguayo. |




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